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Cry Macho, ¿Una digna despedida para Clint Eastwood?

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Cry Macho, es la más reciente película de Clint Eastwood, tal vez la de la despedida o es así como puede percibirse, después de casi 70 años de carteles de cintas emblemáticas con su nombre a lo largo de la historia del cine, por ello, a pesar de sus fallos, es imprescindible de ver para los amantes del séptimo arte.

Texto: Jessica Vera

La película se sitúa en Texas de 1978, allí conocemos a Mike Milo, interpretado por Eastwood, quien es una ex estrella de rodeo, que después de aquellos años de gloria, se dedica a criar caballos, mientras vive en soledad. Es entonces cuando un antiguo ex jefe le pide traer a su hijo desde México, para separarlo de su madre alcohólica; En el viaje de rescate que no es lo que parece, Rafa y Mike crean un vínculo inesperado que los marca a ambos.

Seguramente para más de uno esta road movie causa sentimientos encontrados, primero por sus fallos: como el ritmo flojo que a momentos parece no tener un hilo conductor a pesar de que la meta de regresar a Texas es obvia, quizá esto último se deba a un intento por mostrarnos que el objetivo era una mera excusa para hacer ese viaje.

Quizá la falla más grande de «Cry Macho«, es la falta de matices y profundidad en sus personajes. Realmente el espectador no tiene la oportunidad de conocer sus perfiles; no se sabe qué es lo que los motiva y a su vez, sus acciones no pueden ser justificadas, por ejemplo, el caso de Rafa que pasa de una falta de deseo por conocer a su padre a una inexplicable ilusión de estar con él que lo lleva a arriesgar su vida.

Esto a su vez, genera conflicto en los momentos solemnes, ya que se sientes vacíos. Y se desencadena un problema mayor que dura gran parte de la película; la falta de química entre los personajes, sumando los diálogos que funcionan muy poco, como en el caso de la amistad de Mike con Rafa que se intenta excusar de los sentimientos compartidos en noches a luz de la fogata pero que se sienten tan forzados, como si los diálogos no aportaran la confianza que se supone que permite abrir el corazón en esos temas, pero aun así se comparte lo que se siente muy falso. Además, las actuaciones no están al nivel de la de Clint, lo que le da poca coherencia a lo que se supone debería tener una historia sencilla como la que se plantea esta película.

Basada en la novela de N. Richard Nash de 1975, la película muestra claramente la época en la que fue ambientada y esto podría justificar los clichés al mostrarnos, por ejemplo, una cantina muy mexicana, atendida por una morena de cabello negro y peinado voluminoso con una vestimenta muy mexicana, la violencia combinada con una torpeza muy mexicana  que intentan detener al gringo que sale, de maneras casi absurdas, triunfador, o la idea del macho con una connotación distinta a la que se tendría en la actualidad. Quizá en los 70 se podría ver todo esto, y es entonces que hay que comprarse la idea para que los clichés no sean tan molestos.

Sin embargo, no todo es malo. Entre lo rescatable del filme, podemos mencionar la manera en que Eastwood incluye comentarios como “esto de ser macho está sobrevalorado” que destruyen la idea del macho como la de su personaje legendario, Harry el sucio. Y lo irónico que es ver de nuevo en pantalla a ese mismo macho de sombrero y a caballo, pero ahora inundado por la vejez y al que ya no le da por mostrar su hombría en grandes batallas.

Clint Eastwood a sus 91 años, aun es una figura imponente por su labor en el cine, que lo han llevado a ser nominado cuatro veces a mejor dirección en ediciones pasadas de los premios Oscar y con más de 40 películas en las que ha participado como director, actor u escritor.

Por lo anterior, es imposible no asociar Cry Macho a todos los universos que ha plasmado a lo largo de su carrera y todo lo de en ellos converge, y es entonces cuando se vislumbra la reivindicación de Clint, sus recuerdos y se siente a su vejez con nostalgia al verlo despedirse y alejarse acompañado de su gallo con un bolero de fondo, sabiendo que ha recorrido su camino de la mejor manera, como lo menciona en alguno de los diálogos de la película y que claramente se pueda extrapolar a su historia en el cine.

Clint Eastwood es considerado el último clásico, sin embargo, su más reciente película plantea romper ciertos arquetipos que él mismo desarrollo, por ello, a pesar de ser una película menor anteponiéndola a otras de sus cintas, Clint no deja de ser un profesional tras la cámara de delante de ella y le permite mantener su legado con una despedida suave.

Cry Macho se puede ver en la plataforma de HBO Max. Y para los amantes de su fimlografía, Los Puentes de Madison, protagonizada y dirigida por Eastwood es el estreno clásico del mes en la Cineteca Nacional.

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